La vida en la primitiva Complutum y su espléndido programa urbanístico pudo desarrollarse durante unos 100 años, desde que a finales de época republicana, en torno a los años 40 a. C., comenzara quizá su planificación, hasta que con los últimos Julio-Claudios la Complutum del llano estuviera ya plenamente asentada, construyéndose los primeros edificios públicos. Probablemente la monumentalización de la ciudad se produjera en el contexto del importante desarrollo de la política imperial de los primeros años.

Los motivos del cambio principalmente tendrían que ver con la nueva red viaria, aunque la importancia del agua sería también determinante. El traslado de la ciudad fue literal, reutilizando todos los elementos disponibles. La nueva ciudad se localizaría ahora junto a una vía de comunicación primordial que comunicaba Caesaraugusta (Zaragoza) con Augusta Emerita (Mérida), y además entre el Henares y el Camarmilla en una vega muy fértil y con fácil acceso al agua. Los habitantes de San Juan del Viso abandonarían la ciudad paulatinamente, quedando prácticamente desocupada hacia los años 60-70 d. C., momento también más reciente en el que se fechan la mayor parte de los materiales cerámicos documentados tanto por Fernández-Galiano como en nuestras prospecciones. De este modo, podría entenderse la existencia simultánea de las dos ciudades complutenses en un periodo comprendido entre Tiberio/Claudio y Nerón, es decir, unos 40 años, en los que existiría población en ambas.

Durante el transcurso de nuestra investigación sobre el terreno, documentamos multitud de materiales en superficie que nos dieron la clave cronológica de la ciudad. En su mayoría se trató de fragmentos cerámicos, tanto pertenecientes a la vajilla de lujo utilizada en la época  por los romanos, la terra sigillata, como fragmentos de cerámicas comunes de cocina, almacenaje o mesa o imitaciones de otros elementos de la vajilla tardorrepublicana. Uno de los materiales más curiosos y llamativos por su decoración fue un fragmento de terra sigillata, en concreto procedente del Sur de Francia y con una curiosa representación de un gladiador. Este pequeño fragmento pertenecía a un vaso cilíndrico de unos 12 cm de diámetro. La figura representada es un mirmillo, que porta una única arma ofensiva, una espada corta y curva y se protege con un pequeño escudo cuadrado, un casco galo y grebas. Su atuendo se completaría con un brazal de tela o cuero en el brazo que porta la espada, que en nuestro fragmento no se conserva debido a la rotura. Su procedencia de los talleres sudgálicos y su gran calidad lo sitúa en torno a la primera mitad del siglo I d. C.

Fragmento de terra sigillata sudgálica de San Juan del Viso, con la representación de un gladiador (Azcárraga Cámara, 2015: 223, Fig. 6.73)

Fragmento de terra sigillata sudgálica de San Juan del Viso, con la representación de un gladiador (Azcárraga Cámara, 2015: 223, Fig. 6.73)

También tuvimos la fortuna de documentar otros elementos muy significativos y realizados en bronce, interesantes no sólo por la escasez de este tipo de hallazgos en prospección, sino por su estado de conservación y la implicación de su presencia en la primera Complutum. Destaca el hallazgo de un colgante o amuleto fálico únicamente fracturado por la perforación de la que iría colgado. Se trata de un elemento realizado a molde y sin huellas de desgaste, por lo que su dueño debió portarlo durante relativamente poco tiempo, extraviándolo quizá al fracturarse el orificio que lo suspendía debido a su descentrada perforación. El uso de este tipo de amuletos se relaciona tanto con la creencia en su capacidad protectora para prevenir maleficios y mal de ojo, como con la virtud de atraer la prosperidad y la abundancia, en ocasiones relacionados con la protección en concreto de los niños. Se trata de una tipología de amuleto poco documentada, destacando su el hallazgo en un entorno urbano, ya que la mayoría se encuentran o descontextualizados o en necrópolis. En este caso, su contexto y la datación de piezas similares nos lleva a proponer una cronología genérica del siglo I d. C. Por otro lado, la presencia de este objeto en la antigua Complutum muestra el grado de asimilación de las creencias romanas que los habitantes habían asumido, sujetos a su religión y supersticiones.

Amuleto de bronce localizado en San Juan del Viso (Azcárraga Cámara, 2015: 225, Fig. 6. 77. Foto: A. Ruiz Taboada)

Amuleto de bronce localizado en San Juan del Viso (Azcárraga Cámara, 2015: 225, Fig. 6. 77. Foto: A. Ruiz Taboada)

Otro elemento de bronce destacado es un fragmento de estrígile o espátula, de forma curva al que le faltaría el mango. Se trata de un instrumento destinado a la limpieza del cuerpo, a retirar el exceso de aceites usados en la higiene personal. Estos utensilios tienen su origen en Grecia en el siglo VI a. C., utilizados por los atletas. Son adoptados por Roma, siendo nuestro modelo característico, por su decoración, del periodo comprendido entre la segunda mitad del siglo I a. C. y finales del siglo II d. C. Su uso se realizaba sobre todo en las instalaciones termales o en las proximidades de las palestras, junto a los frascos para aceite o perfume. No son elementos abundantes en Hispania, lo que hace destacar más su presencia en San Juan del Viso, que podría relacionarse con la existencia de termas.

Fragmento de estrígile localizado en San Juan del Viso (Azcárraga Cámara, 2015: 226, Fig. 6. 78. Foto: A. Ruiz Taboada)

Fragmento de estrígile localizado en San Juan del Viso (Azcárraga Cámara, 2015: 226, Fig. 6. 78. Foto: A. Ruiz Taboada)

Uso de la estrígile (http://alfonso-traianus.blogspot.com.es/2011_08_01_archive.html)

Uso de la estrígile (http://alfonso-traianus.blogspot.com.es/2011_08_01_archive.html)

Gracias a la claridad con la que el principio de crecimiento diferencial del cereal se observa en la ortoimagen del IGN de 2009 hemos podido proponer una detallada fotointerpretación de la superficie del cerro de San Juan del Viso con la identificación de una gran cantidad de estructuras en un espacio de unas 30 Ha. Previos a la construcción de la ciudad destacan la planta de un campamento militar y el trazado de lo que debió ser el oppidum o asentamiento prerromano, corroborado gracias a la prospección de su superficie. El conjunto de estructuras describe una ortogonalidad perfecta, en la que se identifican calles alineadas horizontal y perpendicularmente. Las calles perpendiculares tienen una orientación NO-SE y se denominan cardos (en latín kardines) y las horizontales decumanos (decumani en latin). En el plano aparecen numeradas las calles empezando por la principal de cada una de ellas, cardo máximo (KM) o decumano máximo (DM).

Ortoimagen del IGN tomada en mayo de 2009

Ortoimagen del IGN tomada en mayo de 2009, destacando las principales estructuras documentadas: 1. Templo, 2. Domus, 3. Puerta monumental?, 4. Termas, 5. Teatro, 6. Campamento.  (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 101, Fig. 4). PNOA © Instituto Geográfico Nacional de España.

 

Fotointerpretación de la planta de la primitiva Complutum

Fotointerpretación de la planta de la primitiva Complutum según la ortoimagen del IGN tomada en 2009 (Azcárraga, 2015: 229; Fig. 6.82)

En la propuesta de fotointerpretación de la planta de la ciudad destacan varios edificios, aunque los que más llaman la atención tendrían un carácter público. Cuando los romanos se asientan en San Juan del Viso, lo hacen colocando su campamento en la parte central del cerro, justo en frente del asentamiento carpetano (pueblo prerromano que vivía en el centro peninsular en esa época) que ya se extendía en una zona muy concreta, un espolón de unas 6 o 7 Ha hacia el sur de la meseta. Este campamento tiene unas medidas de 145 x 107 m, que según indica el crecimiento diferencial se corresponderían con una estructura perimetral de un ancho aproximado de 1 m y una de las esquinas redondeadas. Dada su orientación NO-SE, idéntica a la del resto de la trama urbana, y la posición que ocupa, con una de las principales calles de la ciudad discurriendo paralela al eje Este, dicha estructura debió ser el origen de la ciudad. Su planta respondería a un modelo arquitectónico campamental que empieza a generalizarse en época de César y su reducido tamaño, de aproximadamente 1,5 Ha, acogería a un pequeño destacamento o unidad auxiliar.

Fotointerpretación del campamento de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 103, Fig. 6)

Fotointerpretación del campamento de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 103, Fig. 6)

Muy próximo al campamento destaca un templo que podría estar ubicado en el hipotético foro, con unas medidas externas de unos 14 x 8,5 m. Los templos romanos solían colocarse en dichos espacios abiertos que se correspondían con el cruce entre las dos calles principales, el cardo máximo con dirección Norte-Sur y el decumano máximo con dirección Este-Oeste. Observando detalladamente la ortoimagen se distinguen en el templo dos partes, la delimitación exterior y en el centro la cella o zona sagrada, con unas medidas de 5,5 x 8 m. Los muros de la zona sagrada parecen más gruesos que los de la delimitación externa, como suele ser habitual, con un espesor de más de 1 m. Se trataría de un pequeño templo de características similares a otros templos hispanos como los de Baelo Claudia o Ercavica, fechados entre finales de la República e inicios del Imperio.

Fotointerpretación del templo de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 105, Fig. 8)

Fotointerpretación del templo de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 105, Fig. 8)

No muy alejada del templo, también en la zona sur del cerro llama la atención otra estructura, que en este caso tiene una interpretación más complicada pero con un tamaño monumental. Por su planta rectangular alargada con unas dimensiones totales de unos 32 x 5 m, dividida en tres tramos y orientada, quizá intencionadamente, a la calzada, hemos propuesto su posible interpretación como puerta monumental de la ciudad. Bien podría tratarse de una construcción creada para ser vista por los habitantes o visitantes que llegaran a la urbe. Paralelos similares los podemos encontrar en la puerta romana de Córdoba en Carmo o en la puerta Palatina de Turín.

Puerta Palatina de Turín (http://es.visititaly.com/viajar/turin/porta-palatina.aspx

Puerta Palatina de Turín (http://es.visititaly.com/viajar/turin/porta-palatina.aspx)

Con una caracterización más fácil destaca también una domus o casa señorial localizada hacia la zona centro-oriental de la urbe, de aproximadamente 20 x 27 m (540 m2). Como se puede observar en la imagen la planta de esta casa resulta, a priori, muy similar a la de la “Casa de los Grifos” de la Complutum del llano, aunque de menores dimensiones. Dada la semejanza en cuanto a distribución y planta entre las dos casas urbanas complutenses, quizá se puede proponer para el caso de la domus del cerro de San Juan del Viso su adscripción al modelo clásico de casa de peristilo central o pórtico columnado, aunque carecemos de datos para desechar la posibilidad de que se tratara de una domus de atrio.

Fotointerpretación de la domus de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 104, Fig. 7)

Fotointerpretación de la domus de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 104, Fig. 7)

Otro edificio significativo sería el interpretado como unas importantes termas, asociadas ésta vez a uno de los escasos restos constructivos localizados en superficie y que parecen corresponderse con una cisterna de opus signinun (aparejo hidráulico romano). Este edificio, de planta lineal y aproximadamente 8 x 32 m (256 m2), parece estar delimitado al Este por el kardo IX.

Fotointerpretación del templo de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 104, Fig. 7)

Fotointerpretación de las termas de San Juan del Viso (Azcárraga, 2015: 239, Fig. 6.93)

El edificio sin duda más impresionante y monumental se localiza en el extremo Este de la ciudad, tiene planta semicircular y un diámetro de 40 m. La ortoimagen ofrece una planta fácilmente asimilable a la de un teatro, como sucede en la mencionada Altinum. Su ubicación y orientación es claramente intencionada y estratégica, muy próxima al límite norte de la meseta, ya que pretendía ser visto desde el valle del Henares, por donde discurrían las principales vías de comunicación. Sus dimensiones están en consonancia con otros teatros romanos del siglo I d. C. en Hispania como el de Regina (Casas de Reina, Badajoz) o Acinipo (Ronda, Málaga). De hecho, sorprende la gran similitud con este último tanto en planta, como en su ubicación sobre una gran meseta elevada. A pesar de esta localización en lo alto del cerro y no en las laderas, el graderío estaría muy probablemente excavado en parte en el terreno o aprovechando algún desnivel, como suele ser habitual. Por otro lado, las características topográficas del cerro hacían necesaria su ubicación en la meseta para que quedara integrado en el entramado urbano de la ciudad, cumpliendo plenamente con esas intenciones ideológicas y propagandísticas. Debemos recordar que nos encontramos en plena “romanización” y ésta sería la primera ciudad romana construida en nuestro territorio. En este sentido, el teatro, visto desde el valle y desde la propia ciudad cumpliría una importante labor propagandística. Se trataría de un espacio polivalente, que aparte de utilizarse para representaciones escénicas, funcionaría de nexo entre el poder municipal y el gobierno central.

Fotointerpretación del teatro de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 104, Fig. 7)

Fotointerpretación del teatro de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 106, Fig. 9)

Los arqueólogos venimos sacando partido de las técnicas de teledetección para la identificación de yacimientos desde el aire a partir de los años 20 del siglo pasado, aunque su desarrollo principal se produce desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se fotografían amplias áreas de terreno con objetivos militares. A pesar de las evidentes ventajas de esta técnica, el análisis de fotografías aéreas o de satélite no debe ser el único elemento a tener en cuenta para realizar un estudio arqueológico completo, que siempre debe incluir al menos la revisión directa del terreno y la recogida de materiales, que proporcionarán una información crucial. En la actualidad la gran resolución de las imágenes obtenidas tanto desde satélite, como desde avión unida a la cantidad de recursos disponibles en la web permiten realizar investigaciones de una forma más accesible que hasta hace pocos años. La facilidad de uso de distintas herramientas o visores como Google Earth o Bing, ponen a disposición del gran público la capacidad de sobrevolar y escudriñar la superficie terrestre.

La fotografía aérea u ortoimagen que en nuestro caso nos aportó los resultados más nítidos fue tomada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en mayo de 2009 dentro de su Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (PNOA). Gracias a este programa se obtienen ortofotografías aéreas digitales con gran resolución (de 25 ó 50 cm) y modelos digitales de elevaciones (MDE) de alta precisión de todo el territorio español, con un período de actualización de 2 ó 3 años. Gracias a Iberpix, el visor del IGN disponible en la web, se pueden analizar las imágenes de calidad y de una forma rápida y sencilla, pudiendo incluso realizar mediciones. Pero ¿qué es lo que realmente ha permitido que podamos observar la planta de la primitiva Complutum desde el aire? Se trata de otro principio muy útil en arqueología para la identificación de yacimientos: El crecimiento diferencial de los cultivos. La fortuna en este caso quiso que la fecha en la que fue tomada la imagen resultara clave para nuestros objetivos, ya que en el mes de mayo aún no se había realizado la cosecha.

En la actualidad, gran parte de la superficie del cerro de San Juan del Viso se encuentra dedicada al cultivo de cereal. Su crecimiento se ha visto alterado tanto por la potencia como por la fertilidad del suelo en el que se encuentra arraigado. En las zonas en las que existen restos de estructuras soterradas, el cereal no experimenta el mismo desarrollo vertical que en las zonas con una mayor acumulación de sedimento, algo visible desde el aire aunque también a ras de suelo.

Crecimiento diferencial del cereal observado a ras de suelo en el Cerro de San Juan del Viso.

Crecimiento diferencial del cereal observado a ras de suelo en el Cerro de San Juan del Viso.  (Foto: S. Azcárraga)

 

Crecimiento diferencial de los cultivos sobre las estructuras enterradas (Rodá, Ed. 1992: 142, Fig. 1)

Crecimiento diferencial de los cultivos sobre las estructuras enterradas (Rodá, Ed. 1992: 142, Fig. 1)

Casi 40 años después de estas intervenciones y en el contexto de la investigación de la Tesis Doctoral de Sandra Azcárraga, junto a mi colega el arqueólogo Arturo Ruiz Taboada identificamos por primera vez la planta de la originaria Complutum en abril de 2011. Este tipo de descubrimientos vienen proliferando en los últimos años gracias al perfeccionamiento de las técnicas de captación de imágenes. A nivel internacional encontramos casos similares en Italia, con el descubrimiento en 2009 de Altinum (la Venecia romana), publicado en la prestigiosa revista Science o en Libia en 2011, con el de ciudades fortificadas, pueblos y granjas pertenecientes a la cultura de Caramantes, publicado en National Geographic. Del mismo modo y gracias a la fotografía aérea se ha descubierto en nuestra región la planta de la espectacular ciudad romana de San Juan del Viso datada a finales de la República o inicios del Imperio. Y no sólo eso, se han podido catalogar importantes edificios públicos romanos y estructuras anteriores a la fundación de la ciudad, todo ello totalmente desconocido hasta el momento. Como iremos exponiendo, se ha individualizado el origen, desarrollo y abandono de la primitiva Complutum. Este trabajo de investigación se ha apoyado también en la realización de varias campañas de prospección sobre el terreno cuyos resultados venimos publicando y divulgando desde el momento del hallazgo.

Fotointerpretación de la ciudad de Altinum (Venecia) (Ninfo et alii, 2009)

Fotointerpretación de la ciudad de Altinum (Venecia) (Ninfo et alii, 2009)

El cerro de San Juan del Viso (Villalbilla, Madrid)

La imponente presencia del cerro de San Juan del Viso ha llamado la atención de numerosos investigadores desde hace siglos, motivando incluso el surgimiento de leyendas como la de Iplacea, ciudad de origen mítico fundada, como contaba el cronista y alcalde de Alcalá Esteban Azaña, “cien años después del diluvio” (1866). San Juan del Viso se conoce como yacimiento desde el siglo XVI, cuando Ambrosio de Morales, en su obra de 1568 titulada La vida, el martirio, la inuencion, las grandezas, y las transformaciones de los gloriosos niños Martyres san lusto y Pastor, plasma la existencia de ciertos restos materiales, sobre todo cerámicos, repartidos en su superficie. Pero no será hasta 1725, cuando Miguel de la Portilla considere ya este cerro como el asentamiento originario de Complutum en su obra Historia de la ciudad de Compluto.

Vista del Cerro de San Juan del Viso desde el Norte (Foto: A. Ruiz Taboada)

Vista del Cerro de San Juan del Viso desde el Norte (Foto: A. Ruiz Taboada)

 

Hasta la fecha, se ha admitido el origen prerromano y romano de Complutum en dicho cerro, si bien no se tenía constancia clara ni de la ocupación prerromana ni de la importancia o extensión del enclave romano. Las únicas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en San Juan del Viso consistieron en varias catas realizadas en los años 1975 y 1978 de la mano del arqueólogo Dimas Fernández-Galiano (publicadas en 1984). En 1975 se realizó un pequeño sondeo en la ladera Sur donde se documentaron cuatro niveles arqueológicos pertenecientes a un vertedero abierto y sobre ellos un nivel más de superficie. El estudio pormenorizado de los materiales asociados a cada estrato del denominado “Cenicero” permite a Fernández-Galiano proponer unas cronologías que oscilan entre el cambio de era-años 20 d. C. y los 60-70 d. C., es decir, la ocupación romana se extendería entre Augusto-Tiberio y Nerón-Vespasiano. En la excavación de 1978 se plantearon varias catas en la superficie de la meseta en las que se sacó a la luz parte de unas termas, con materiales constructivos fuera de su lugar y preparados para ser transportados y posiblemente reaprovechados en la ciudad del llano. A pesar de estos restos era muy difícil calcular la envergadura de la ciudad, ni comprender cómo sucedió ese proceso de cambio desde un poblado de la Segunda Edad del Hierro a una ciudad romana. Por este motivo, la investigación reciente se ha debatido entre considerar esos restos romanos como pertenecientes a una ciudad o quizá a una villa o asentamiento rural.

Excavación de Dimas Fernández Galiano …

Cata excavada por Dimas Fernández Galiano en 1978 (Fernández-Galiano, 1984: 65)

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