La fotografía aérea

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Los arqueólogos venimos sacando partido de las técnicas de teledetección para la identificación de yacimientos desde el aire a partir de los años 20 del siglo pasado, aunque su desarrollo principal se produce desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se fotografían amplias áreas de terreno con objetivos militares. A pesar de las evidentes ventajas de esta técnica, el análisis de fotografías aéreas o de satélite no debe ser el único elemento a tener en cuenta para realizar un estudio arqueológico completo, que siempre debe incluir al menos la revisión directa del terreno y la recogida de materiales, que proporcionarán una información crucial. En la actualidad la gran resolución de las imágenes obtenidas tanto desde satélite, como desde avión unida a la cantidad de recursos disponibles en la web permiten realizar investigaciones de una forma más accesible que hasta hace pocos años. La facilidad de uso de distintas herramientas o visores como Google Earth o Bing, ponen a disposición del gran público la capacidad de sobrevolar y escudriñar la superficie terrestre.

La fotografía aérea u ortoimagen que en nuestro caso nos aportó los resultados más nítidos fue tomada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en mayo de 2009 dentro de su Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (PNOA). Gracias a este programa se obtienen ortofotografías aéreas digitales con gran resolución (de 25 ó 50 cm) y modelos digitales de elevaciones (MDE) de alta precisión de todo el territorio español, con un período de actualización de 2 ó 3 años. Gracias a Iberpix, el visor del IGN disponible en la web, se pueden analizar las imágenes de calidad y de una forma rápida y sencilla, pudiendo incluso realizar mediciones. Pero ¿qué es lo que realmente ha permitido que podamos observar la planta de la primitiva Complutum desde el aire? Se trata de otro principio muy útil en arqueología para la identificación de yacimientos: El crecimiento diferencial de los cultivos. La fortuna en este caso quiso que la fecha en la que fue tomada la imagen resultara clave para nuestros objetivos, ya que en el mes de mayo aún no se había realizado la cosecha.

En la actualidad, gran parte de la superficie del cerro de San Juan del Viso se encuentra dedicada al cultivo de cereal. Su crecimiento se ha visto alterado tanto por la potencia como por la fertilidad del suelo en el que se encuentra arraigado. En las zonas en las que existen restos de estructuras soterradas, el cereal no experimenta el mismo desarrollo vertical que en las zonas con una mayor acumulación de sedimento, algo visible desde el aire aunque también a ras de suelo.

Crecimiento diferencial del cereal observado a ras de suelo en el Cerro de San Juan del Viso.
Crecimiento diferencial del cereal observado a ras de suelo en el Cerro de San Juan del Viso.  (Foto: S. Azcárraga)

 

Crecimiento diferencial de los cultivos sobre las estructuras enterradas (Rodá, Ed. 1992: 142, Fig. 1)
Crecimiento diferencial de los cultivos sobre las estructuras enterradas (Rodá, Ed. 1992: 142, Fig. 1)