El cerro de San Juan del Viso (Villalbilla, Madrid)

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El cerro de San Juan del Viso (Villalbilla, Madrid)

La imponente presencia del cerro de San Juan del Viso ha llamado la atención de numerosos investigadores desde hace siglos, motivando incluso el surgimiento de leyendas como la de Iplacea, ciudad de origen mítico fundada, como contaba el cronista y alcalde de Alcalá Esteban Azaña, “cien años después del diluvio” (1866). San Juan del Viso se conoce como yacimiento desde el siglo XVI, cuando Ambrosio de Morales, en su obra de 1568 titulada La vida, el martirio, la inuencion, las grandezas, y las transformaciones de los gloriosos niños Martyres san lusto y Pastor, plasma la existencia de ciertos restos materiales, sobre todo cerámicos, repartidos en su superficie. Pero no será hasta 1725, cuando Miguel de la Portilla considere ya este cerro como el asentamiento originario de Complutum en su obra Historia de la ciudad de Compluto.

Vista del Cerro de San Juan del Viso desde el Norte (Foto: A. Ruiz Taboada)
Vista del Cerro de San Juan del Viso desde el Norte (Foto: A. Ruiz Taboada)

 

Hasta la fecha, se ha admitido el origen prerromano y romano de Complutum en dicho cerro, si bien no se tenía constancia clara ni de la ocupación prerromana ni de la importancia o extensión del enclave romano. Las únicas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en San Juan del Viso consistieron en varias catas realizadas en los años 1975 y 1978 de la mano del arqueólogo Dimas Fernández-Galiano (publicadas en 1984). En 1975 se realizó un pequeño sondeo en la ladera Sur donde se documentaron cuatro niveles arqueológicos pertenecientes a un vertedero abierto y sobre ellos un nivel más de superficie. El estudio pormenorizado de los materiales asociados a cada estrato del denominado “Cenicero” permite a Fernández-Galiano proponer unas cronologías que oscilan entre el cambio de era-años 20 d. C. y los 60-70 d. C., es decir, la ocupación romana se extendería entre Augusto-Tiberio y Nerón-Vespasiano. En la excavación de 1978 se plantearon varias catas en la superficie de la meseta en las que se sacó a la luz parte de unas termas, con materiales constructivos fuera de su lugar y preparados para ser transportados y posiblemente reaprovechados en la ciudad del llano. A pesar de estos restos era muy difícil calcular la envergadura de la ciudad, ni comprender cómo sucedió ese proceso de cambio desde un poblado de la Segunda Edad del Hierro a una ciudad romana. Por este motivo, la investigación reciente se ha debatido entre considerar esos restos romanos como pertenecientes a una ciudad o quizá a una villa o asentamiento rural.

Excavación de Dimas Fernández Galiano …
Cata excavada por Dimas Fernández Galiano en 1978 (Fernández-Galiano, 1984: 65)